Proyecto REDES
Compartiendo nuestra esperanza de vida.
miércoles
Tocan a tu puerta
Quizás hoy Jesús esté llamando a tu puerta. Quiero que sepas que en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.
La muerte de Jesús fue el pago por nuestros pecados. Entonces, recuerda las palabras de Marcos 16:16: "el que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado".
"Si confiesas con tu boca, que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para alcanzar la justicia, pero con la boca se confiesa para alcanzar la salvación".
Si Dios te está llamando:
-Arrepiéntete de tus faltas.
-Admite que eres pecador.
-Cree en Jesucristo
-Aceptalo de corazón, pero no tan solo como el Salvador que te dará vida eterna, sino también como el Señor que dirigirá tus pasos por los senderos de tu vida y en obediencia le responderás.
¡Cuan grandiosa es la misericordia de Dios!
Si deseas aceptar a Jesús como Señor y Salvador repite esta corta oración:
"Señor Jesús, reconozco que soy pecador y te pido que me perdones; yo te invito a entrar a mi vida como mi Señor y mi Salvador. Gracias Padre por tanto amor".
Puedes comunicarte con nosotros al (787)843-6400 o escribirnos a la lineadecrisis@hotmail.com
La oración
Orar es hablar con Dios; es un diálogo en el cual le hablamos al Señor, y Él nos habla. Jesús oraba y en sus enseñanzas siempre resaltó la importancia de apartar tiempo para orar, estar a solas con Dios y disfrutar de la presencia del Padre. Para orar, siguiendo el ejemplo de Jesús, debemos echar a un lado las distracciones, nuestros quehaceres diarios y cualquier afán que no nos permita la comunión con Dios . Jesús nos dice: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá." (Mateo 7:7).
Jesús buscaba constantemente la dirección de Dios. La Biblia nos presenta su dependencia total del Padre a través de la oración.
"Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo." (Mateo 14:23).
"Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar;" (Marcos 6:46).
"Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba." (Marcos 1:35).
Se que dirás: " hay momentos en los cuales necesito tanto hablar con Dios, pero no encuentro las palabras para hacerlo". Cuando no sepas que decir guarda silencio. La Biblia dice en Job 37:14, “Espera un poco y escucha;" No siempre tenemos que hablar. Es mejor guardar silencio y esperar, antes de comenzar a realizar repeticiones sin fundamento.
En Mateo 6:8 podemos hallar dirección, " Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis".
"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles." (Romanos 8:26).
Te exhorto a buscar un lugar tranquilo y silencioso para orar. Podemos acercarnos confiadamente al Padre cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Jesús dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí". Atesora el estar en su presencia.
Cultiva el tiempo de oración y deléitate en escuchar la voz de Dios.
Cediendo el Control
La Palabra dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28).
¿Te sientes cargado? Entonces, es momento de hacer una pausa y de confiar en Dios; es momento de decir: "Señor, estoy cansado, me siento cargado, pero hoy decido confiar en ti; descansar en tu soberanía. Tu Palabra dice que cada día tiene su propio afán. Ayúdame a confiar en ti y a descansar en tus planes".
Jeremías 19:11 dice: "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis."
Jesús quiere que tengas paz y que descanses; que sea Él quien dirija tu vida; que le entregues tus preocupaciones, tus cargas y ansiedades.
Cede el "derecho" de querer controlarlo todo.
miércoles
¿Por qué somos impacientes?
Gozo
Quiero presentarte a Papá
Promesa de Dios para tu vida
jueves
La Pérdida
Eclesiastés 3:1-4
Un tiempo para destruir, y un tiempo para construir; un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto."
Desde que nacemos comenzamos el proceso de crecimiento con pérdidas. Hay pérdidas ligadas al desarrollo, aspectos de sí mismo, de relaciones, de posesiones, de salud, emocionales y espirituales. Las pérdidas la podemos definir como carencia o privación de lo que se poseía. Con el caminar de los años he aprendido de cada duelo algo nuevo que he valorado. He aprendido que nada poseemos. Todo se pierde en este sistema mundo. No importa tus conocimientos, posiciones, afanes, riquezas, todos vamos a pasar por pérdidas; Principalmente el de la vida.
La vida, la esencia del ser, la tenemos en las tres dimensiones en las que se compone el hombre. Cuerpo( físico), alma ( donde están la emociones, creencias y voluntad) y el espíritu (lugar del alma donde se sienta la fé). Todas ellas son un regalo de Dios.
Dios le dio vida al vientre de nuestras madres y físicamente somos engendrados en este mundo.Dios le da vida a nuestra alma muerta, a través de su Espíritu Santo. Este nacimiento ocurre en el momento que Dios nos revela su amor por nosotros, expresado en su Hijo. Es esa fe impartida, ese momento donde mi espíritu recibe la vida eterna por su gracia.
Esta nueva vida impacta mi alma y comienza a producir entrega, arrepentimiento de toda obra fuera de Su Palabra y propósito. Esa vida, esa fe, es Él mismo, en mí.
He entendido que la vida física en este mundo se va a perder. Pero aquellos que recibieron el regalo del Espíritu Santo, nunca tendrán la pérdida de vida espiritual, porque su vida es eterna.
Señor, todo mi ser es tuyo. Nadie me puede quitar algo que no poseo. Mi vida está clavada en la cruz del calvario con la tuya. Pronto resucitaré y estaré eternamente contigo, mientras tanto estoy en este cuerpo, físicamente en este mundo. Toda pérdida sea convertida en ganancia, en mis procesos de duelo tu nombre sea glorificado. ¡Te pertenezco!
miércoles
Soledad
Muchas personas dicen sentirse en soledad, aún en la presencia de muchos a su alrededor. También se encuentran los que al estar físicamente lejos de otros experimentan la soledad. Entonces, podemos concluir que no es lo mismo estar solos que sentirnos solos. Hay momentos en los cuáles la soledad es nuestro mejor aliado; cuando deseamos reflexionar, descansar, o hacer pausas en nuestro caminar. Pero existe una soledad que alude a un vacío en nuestro interior; algo que produce tristeza y, tal vez, hasta frustración. Esto puede llevarnos a la depresión. Para conocer qué puedes hacer cuando experimentes la soledad es necesario reflexionar tomando como punto de partida varios ejemplos.
Quiero que vayamos juntos en un viaje imaginario a Getsemaní. Imagina por un momento a Judas, uno de los doce discípulos, entregando a Jesús a los soldados con un beso para que lo crucifiquen en una cruz siendo inocente. Judas compartió con Jesús en diferentes eventos llevando la Palabra de Dios; más aún, compartió con él durante la última cena. Judas era su amigo. Jesús fue traicionado por uno de los suyos, ¿lo imaginas?
Ahora remontémonos a la época en la cual Pilatos y el gobernador le preguntaron al pueblo: "¿A cuál de los dos queréis que os suelte? (refiriéndose a Barrabás, un preso que había cometido homicidio en una revuelta, y a Jesús). Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué, pues haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!" ¿Pudo Jesús haber experimentado la soledad después de haber compartido con muchos de ellos, después de hacer milagros, sanidades y de enseñarles sobre el amor de Dios? Siendo inocente, fue crucificado entre dos criminales. “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.” (Isaías 53:7-9).
Otro ejemplo que podemos considerar es el de Pedro. Este era uno de los doce discípulos de Jesús y le dijo que jamás lo negaría, pero al llegar el momento de la aprensión, lo negó tres veces; “No conozco a este hombre de quien habláis”. Jesús sabía que lo negaría, pero fue capaz de ver los propósitos eternos en vez de la inmediatez.
En la Biblia, también podemos hallar el ejemplo de David. Este sintió una gran soledad, pero al experimentarla clamó a Dios y dijo: “Mírame, y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido.” (Salmo 25:16)
Luego de reflexionar en torno a los ejemplos presentados, quiero que sepas que sin importar el tipo de soledad que se experimente, ese vacío puede ser saciado a cabalidad por Jesús. Nuestros sentimientos de soledad jamás podrán compararse con todo lo que Él pasó. Él entiende lo que es sentirse solo, humillado, despreciado, abandonado, traicionado; y aún así, y siendo inocente, aceptó vivir esa agonía para el perdón de nuestros pecados y para darnos vida eterna; de tal manera que sus hijos puedan ser partícipes de sus promesas; "y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (mateo 28:20). Deléitate en la compañía de Dios, Él es fiel. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas (Proverbios 3:6).
lunes
¿Qué dice la ciencia?
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| Artista: Marvin Santiago |
Hablemos sobre la muerte física de Jesús según la ciencia. Jesús, el hijo de Dios, fue azotado y sentenciado a muerte. Estos azotes fueron terriblemente crueles, con tiras de cuero que llevaban colgadas bolas de hierro que causaban grandes laceraciones; causando considerable pérdida de sangre; lo que contribuyó a un shock hipovolémico y asfixia por agotamiento.
En el lugar de la crucifixión fueron clavadas sus muñecas y sus pies al madero horizontal de la cruz, lo que producía intenso dolor y causó una muerte lenta y sofocante. El dolor de Jesús era tan agobiante que la ciencia médica no tiene palabras para describirlo científicamente hablando.
Según la ciencia, las causas de la muerte de Jesús fueron el shock hipovolémico (pérdida grave de sangre), la asfixia por agotamiento y una arritmia cardiaca, con el corazón tratando de bombear una sangre que ya no tenía.
La Biblia, en el Evangelio de Juan, narra que, luego de la muerte de Jesús, un soldado lo traspasó con una lanza y salió sangre y agua. El agua representa, según los científicos, el líquido pleural y el pericardio seroso que le impedían respirar.
Después de leer y analizar lo que dice la Biblia acerca del sufrimiento de Jesús y conocer lo que dice la ciencia al respecto, cabe imaginar por un momento lo terrible que sería soportar todo esto. Pero, ¿puedes pensar en alguien que pudiera soportarlo solo por amor? ¿Estarías dispuesto a dejarte crusificar siendo inocente? Jesús lo hizo por ti y por mi.
Oh cuán grande amor; inmensurable amor; inexplicable amor. El peso de nuestros pecados lo llevó sobre sus hombros. Isaías 53:5 dice: Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados…Por eso decimos que Él se sacrificó por amor. Jesús venció el pecado y la muerte.
La ciencia confirma lo que está escrito en la Palabra de Dios.
¡Gracias Jesús por tu amor!
Tocan a tu puerta
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