lunes

¡No tienes que ser fuerte!


En medio de una crisis, una hermana en Cristo me dijo: "no tienes que ser fuerte". Entonces me fue revelado que, en medio de la impotencia y la aflicción, se vale llorar, desahogarse y dejar aflorar mi debilidad. En el mundo tendremos aflicción (Juan 16:33).

En mi desierto, era el momento de entregarle mis cargas al Señor; había sido quebrantada y no tenía fuerzas para luchar. Pero, NO NECESITABA SER FUERTE, por el contrario, era el momento de reconocer mi debilidad, entregar mis cargas y permitirle a Cristo abrazarme. Es un proceso. Debía aprender a confiar en la voluntad y en los tiempos de Dios. 

El amor de Cristo nos da fuerza. Ora, busca la presencia de Dios, exprésale lo que sientes, busca apoyo y decide caminar en fe. Entrégale todo aquello que te pesa, sus brazos te esperan.

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Tocan a tu puerta

"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oyere Mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo". Quiz...